Tipos de Centros Penitenciarios

La Administración General del Estado cuenta, a finales de 2017, con 69 centros penitenciarios ordinarios, 32 Centros de Inserción Social, tres Unidades de Madres, dos Centros Psiquiátricos Penitenciarios y 13 Unidades Dependientes. Todos ellos conforman un mapa penitenciario moderno y funcional, en el que la prisión se constituye como núcleo urbano autosuficiente.

Hoy los centros penitenciarios están concebidos arquitectónicamente con una tipología modular que posibilita crear espacios que facilitan la vida diaria en la prisión y responden a la doble función de lugar de custodia y espacio favorecedor de la rehabilitación. Están configurados, pues, para ser instrumentos eficaces para la educación y reinserción de los internos, al tiempo que garantizan su seguridad y el cumplimiento de las penas.

La distribución geográfica de los nuevos centros se ajusta a la demanda penitenciaria de cada territorio del Estado, lo que permite el cumplimiento de la condena en la instalación más próxima al lugar de origen del interno. Todos los centros están dotados de las instalaciones adecuadas para que los presos puedan llevar el régimen de vida asignado y sea efectiva la aplicación de la progresión de grado.

Las prisiones congregan a personas con múltiples y diversos problemas. Para dar respuestas positivas a todos ellos se hace necesaria la diversificación e individualización de las actuaciones. Este es el espíritu del sistema penitenciario español. Para llevarlo a cabo cuenta con diversos tipos de centros de internamiento donde se ingresa a los reclusos en atención a sus características personales y su situación penal.

CENTROS PENITENCIARIOS ORDINARIOS

El cumplimiento de la condena impuesta por el juez exige en muchas ocasiones la reclusión del interno en un medio cerrado. Otro tanto ocurre con los presos preventivos que están a disposición judicial. Durante un período más o menos largo, la vida de estas personas transcurre entre los muros del recinto de la prisión.

La Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEPSA), encargada del diseño, planificación y ejecución de las nuevas instalaciones, ha desarrollado un modelo tipo de cárcel que ha servido de base para la construcción de modernas instalaciones.

Los centros penitenciarios funcionan como pequeñas ciudades autosuficientes con todos los servicios necesarios para su correcto funcionamiento. Los propios internos se hacen cargo de la gestión de la panadería, la lavandería, el economato o del servicio de limpieza, bajo la fórmula de talleres productivos.

Mediante la diferenciación de zonas, residencial, central de equipamientos, de trabajo y perimetral, se garantizan altos niveles de seguridad y eficiencia, pero también la mejor habitabilidad posible para el desarrollo integral de las personas, mediante actividades culturales, educativas, deportivas o laborales.

Los centros están dotados con tecnología de seguridad de alto nivel, así como con sistemas de provisión de servicios y energías renovables.

CENTROS DE INSERCIÓN SOCIAL (CIS)

Estos centros están destinados a internos que cumplen su pena en Régimen Abierto o que se encuentran en un proceso avanzado de reinserción. A través del CIS se gestionan también el seguimiento de las libertades condicionales.

Los CIS están ubicados en los centros urbanos o semiurbanos, en lo posible, próximos a entornos sociales que son familiares a los penados a fin de que les resulte más fácil su integración en la vida social de las personas libres. Se trata de que los internos que están en puertas de recuperar la libertad rehagan su vida en su medio habitual y cerca de los suyos.

EL medio abierto requiere la aceptación voluntaria del interesado y está basado en el principio de confianza ya que los presos gozan de libertad para cumplir con sus compromisos laborales y tratamientos terapéuticos fuera del centro.

La tecnología ofrece alternativas de control a distancia de la movilidad de los presos y por tanto la posibilidad de compaginar mayores cotas de libertad e integración social de los penados con la demanda social de seguridad.

La pulsera o tobillera vinculadas a un detector telefónico, el señalizador personal por vía GPS, el analizador de consumo de alcohol con visor de imagen personal o los detectores de identificación personal por voz son algunos de los medios de que se dispone para tener un control a distancia de los internos. Estos sistemas de vigilancia telemática permiten también establecer las restricciones de movimiento que se estimen convenientes en cada caso para hacer compatible la integración social y la seguridad ciudadana.

UNIDADES DE MADRES

Son espacios ubicados fuera de los recintos carcelarios que por su situación, diseño y equipamiento están adaptados para cubrir las necesidades de los menores en sus primeros años al tiempo que hacen efectivo el cumplimiento de la pena de las madres.

Con la creación de estas nuevas estructuras se pretende segregar definitivamente las Unidades de Madres de los centros penitenciarios, independizarlas de los mismos y dotarlas de completa autonomía penitenciaria para establecer un régimen de convivencia específico. Se ha diseñado cada elemento estructural, desde su vistoso aspecto exterior a la dotación de espacios educativos, desde la intimidad familiar, que proporcionan unos pequeños apartamentos, a las discretas medidas de seguridad. Todo ello en orden a facilitar un desarrollo armonioso de los menores y una adecuada relación materno filial.

Existe también una Unidad Familiar en el centro penitenciario de Madrid VI para aquellos casos en que ambos miembros de la pareja se encuentren encarcelados. En este centro pueden convivir los padres con sus hijos menores de 3 años, si reúnen un mínimo perfil de seguridad y ofrecen garantía del buen cuidado de los menores.

HOSPITALES PSIQUIÁTRICOS PENITENCIARIOS

Los hospitales psiquiátricos penitenciarios son centros especiales destinados al cumplimiento de las medidas de seguridad privativas de libertad a internos diagnosticados con trastornos mentales. Las personas a las que los jueces ingresan en estos hospitales han sido consideradas inimputables por presentar cualquier anomalía o alteración psíquica, especialmente trastornos mentales graves de tipo psicótico, que les impide comprender la ilegalidad del hecho delictivo.

En estos centros predomina la función asistencial, coordinada por un equipo multidisciplinar compuesto por psiquiatras, psicólogos, médicos generales, enfermeros, trabajadores sociales, educadores y terapeutas ocupacionales, que son los encargados de garantizar el proceso de rehabilitación del interno conforme al modelo de intervención biopsicosocial.

En estos hospitales psiquiátricos no existe el sistema de clasificación en grados de tratamiento previsto para los centros ordinarios de cumplimiento de penas. El objetivo principal de estos hospitales pasa por conseguir la estabilización psicopatológica de los pacientes y la reducción de su peligrosidad, todo ello, como paso previo a una posible sustitución de la medida de seguridad privativa de libertad por una medida de tratamiento ambulatorio en la comunidad.

Para conseguir este objetivo, además de contar con un extenso programa de actividades rehabilitadoras – asistencia psiquiátrica y psicológica, terapia ocupacional, actividad educativa y formativa, deporte, salidas terapéuticas al exterior, asistencia a familias, etc.-, se precisa de la colaboración de las instituciones sanitarias y sociales de la red pública que son las encargadas de continuar con el tratamiento y seguimiento del enfermo mental en el seno de la comunidad.

La permanencia de un paciente en el hospital psiquiátrico penitenciario no puede sobrepasar, en ningún caso, el tiempo máximo de pena fijado en la sentencia. La Secretaría General cuenta con dos hospitales psiquiátricos penitenciarios ubicados en Alicante y Sevilla.

UNIDADES DEPENDIENTES

Atendiendo a la peculiaridad de algunos internos y a sus circunstancias personales, la Administración Penitenciaria autoriza el funcionamiento de determinadas fórmulas de cumplimiento de la pena. Son las denominadas Unidades Dependientes.

Las Unidades Dependientes son junto a los Centros de Inserción Social uno de los recursos utilizados por la Administración Penitenciaria para el cumplimiento de las penas en medio abierto.

Se trata de instalaciones residenciales situadas fuera de los centros penitenciarios que al estar ubicadas en los núcleos urbanos, sin ningún signo de distinción relativo a su dedicación, se impregnan de la normalidad de toda colectividad civil, lo que aporta una sensación de libertad y de integración a sus ocupantes. Esta situación facilita además el aprovechamiento de los recursos comunitarios.

Tienen una doble función. Por un lado, complementan el trabajo de reinserción iniciado en los centros penitenciarios con actividades que fomentan el desarrollo personal, la responsabilidad y los valores de convivencia, y por otro, al encontrarse los internos diariamente en el exterior adquieren, o en su caso refuerzan, los vínculos familiares y los hábitos laborales, en algunos casos perdidos. Se les facilita el acceso a la educación y la formación y, cuando los precisan, a los tratamientos médicos y psicológicos.

La gestión de estos centros se realiza de forma preferente y directa por asociaciones, entidades colaboradoras y ONGs con la supervisión de la Administración Penitenciaria.

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