El Régimen Penitenciario

Se puede definir el régimen penitenciario como el conjunto de normas reguladoras de la vida en prisión para garantizar unas condiciones mínimas de orden, seguridad y disciplina, y un ambiente adecuado para el éxito del tratamiento (MONTERO, Tomas).

La Ley Orgánica General Penitenciaria no contiene una definición legal del régimen, que sí realiza el Reglamento Penitenciario de 1996 que en su art. 73 establece: “por régimen penitenciario se entiende el conjunto de normas o medidas que persiguen la consecución de una convivencia ordenada y pacífica que permita alcanzar el ambiente adecuado para el éxito del tratamiento, y la retención y custodia de los reclusos”.

i. ELEMENTOS

En el concepto de régimen anteriormente expuesto se integran normas, medidas o actuaciones. Se trata de ordenar la vida de los establecimientos con el fin de conseguir los fines asignados a las instituciones penitenciarias. Junto a las normas el Reglamento cita algunas medidas como son la seguridad, el orden, la disciplina como medios orientados a alcanzar los fines indicados. Estos medios, deben ser proporcionados al fin perseguido, y no podrán significar un obstáculo para la ejecución de los programas de tratamiento e intervención de los reclusos (art. 73.2 R.P. vigente).

ii. FINES

 Según vaya dirigido a internos preventivos o penados.

  • El art. 5 de la LOGP establece que: “el régimen de prisión preventiva tiene por objeto retener al interno a disposición de la autoridad judicial”.
  • En relación con los Establecimientos de cumplimiento, el art. 71.1 de la LOGP establece que: “el fin primordial del régimen es lograr en los mismos el ambiente adecuado para el éxito de tratamiento”.

III. TIPOS DE RÉGIMEN

 El art. 74 de la LOGP distingue tres tipos de régimen:

Régimen ordinario. Representa un nivel intermedio. Se aplicará a penados clasificados en segundo grado, penados sin clasificar y a los detenidos y presos. Las normas de régimen se refieren a cuatro bloques:

Seguridad, orden y disciplina. Art. 76.1 del R.P., conforme al cual los principios de seguridad, orden y disciplina tendrán su razón de ser y su límite en el logro de una convivencia ordenada.

Clasificación interior. Art. 76.2 del R.P., conforme al cual se ajustará la misma a las necesidades y exigencias del tratamiento, a los programas de intervención y a las condiciones generales del Centro.

Trabajo y formación. Art. 76.3 del R.P., conforme al cual el trabajo y la formación tendrán la consideración de actividad básica en la vida del Centro.

Horario y calendario de actividades. Corresponde el Consejo de Dirección aprobar el mismo que debe contener las actividades obligatorias y optativas, garantizar ocho horas diarias de descanso y un mínimo de dos horas para asuntos propios del interno, y que debe ser notificado a los internos, resultando obligatorio para éstos conforme al  5.2 b) del R.P.

Régimen abierto. También llamado de semilibertad por ser el que permite un sistema de vida más próximo al de la vida libre y consiguientemente el que supone un menor nivel de control y de restricciones, y se aplicará a los penados clasificados en tercer grado.

Régimen cerrado. Es el que representa un mayor nivel de control y mayores restricciones, exigidos por la peligrosidad e inadaptación de los internos. Se aplica a los clasificados en primer grado y a los preventivos que tengan las mismas condiciones de peligrosidad.

IV. PRINCIPIOS INFORMADORES DEL RÉGIMEN

 En función de los diferentes tipos de Establecimientos Penitenciarios:

En Centros de preventivos las normas que regulan el régimen se inspiran en el “principio de presunción de inocencia”.

En Centros de cumplimiento las normas regimentales se inspiran en el principio de que son instrumento o medio para conseguir un ambiente adecuado que haga posible el tratamiento. (Art. 71.1 de la LOGP).

El R.P. reitera esos principios en su art. 75 que establece: “los detenidos, presos y penados no tendrán otras limitaciones regimentales que las exigidas por el aseguramiento de su persona y por la seguridad y el buen orden de los Establecimientos, así como las que aconseje su tratamiento o las que provengan de su grado de clasificación”.

En cuanto a la duración del régimen cerrado de los detenidos y presos será el tiempo indispensable hasta que desaparezcan o disminuyan significativamente las razones o circunstancias que sirvieron de fundamento a su aplicación.

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